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Proyectando
“Llegó con tres heridas
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.
.
Con tres heridas viene
la de la vida,
la del amor,
la de la muerte.
.
Con tres heridas yo:
la de la vida,
la de la muerte,
la del amor.”
(poema “Llegó Con Tres Heridas”)
Miguel Hernández
1
tres portales
a ceder
a la indomable
manera de presentarse
la vida y las coaliciones,
sustentables por las edades
que pasan reversos
a las monedas y monederos,
como si la existencia se tasase.
2
hoy está, mañana se fue,
tres heridas al ciervo
como al siervo
¡es lo mismo!
si la clave y la llave
no son sólo notas musicales
ni esbozos de pinceles
si no de reportajes.
3
noticias, reportando
cuadros y más cuadros,
fríos, indistintos,
cuerpos estampados
en las calles
en los barrios,
bajos y altos;
soles que fueron,
cambiaron, mutaron,
todas las esperas de alguien
que de pavor se estremece.
4
y el noticiaro en la tele
como relámpago cae
en pantalla plana, y a colores
sorround sound, que envuelve,
nos envuelve de las partes
después de un fragmento de Bach -
¡que veamos más! (quieren)
realidad hecha costumbre
herrumbre de la humanidad -
close up al superviviente
que es uno, al frente,
al ver al que muere.
5
como mortaja, la pantalla es,
y se detiene
sobre él, sobre ellos, sobre . . .
sobre ese momento infame
de ser tan demente
como para quedarse
mirando, delirante,
el mordaz diente
sea bomba, coche,
el cuerpo, en rehilete
se convierte
¡pura pesadumbre!
6
y quedarse, extasiarse,
mirando con ojos inertes
la escena que, por notable,
el noticiario muerde
en la oscuridad más infame
de restar respeto al cuerpo inerme
que muere. . . que muere,
momento de insoportable
franqueo de ser espécimen
para las coronas o los aguijones
de todos los perturbadores
de la vida, la herida y la muerte,
lapso que de privacidad le pierden.
7
y una voz en off, desafiante,
dirá lo que acontece,
mientras la luz se esparce
lejos de la inocencia del ser,
del niño- hombre
que como ciervo, espera la tarde,
espera a que den las tres
y, como siervo de la tele,
espera el fin del desfile
de los cadáveres,
sólo para ver a su héroe
de mentiras, como no quiere ver,
pero, ya no distingue,
ni escucha a su alma libre
que espera redimirse, deslizarse
entre todos los televidentes
entre todos los cadáveres
entre todos los sobrevivientes,
y llegar sin una herida en la frente.
Fuensanta González®
a 29 de Agosto de 2006
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